lunes, 15 de mayo de 2017

Reseña de "En construcción" (2001)

“En construcción” es un documental con un concepto muy interesante pero que para poder apreciarlo adecuadamente debes investigar. Se sobreentiende la duración de una reforma y que pueda extenderse durante años si el barrio es grande, pero el ritmo no transmite ese paso de los años. No llegamos a conocer el barrio tan a profundidad como para notificar esas modificaciones.



Quizás el documental demuestre que los habitantes están demasiado aferrados al pasado y los cambios estructurales son solo superficiales. Es un extracto de vida de personajes cotidianos en un barrio de clase social baja. La variedad racial y de edad permite tener una visión más amplia y no estereotipar a la clase social. Vemos trabajadores, desempleados y jubilados; niños, jóvenes y ancianos; hijos, madres y abuelos. El barrio forma estructuras familiares indirectas muy evidentes en las escenas de los restos.

A mi parecer, el mayor error del documental es lo formulático y repetitivo que se vuelve. Comprendo que el método observacional requiera estas dos horas y agradezco que la información no se ofrezca explicada. Aún así, el bucle del día y la noche hace parecer que se ilustran días sucesivos cuando los bloques son más temáticos que cronológicos. Desubica bastante que no se pueda apreciar ese paso del tiempo y la velocidad en la que se cambian los temas.

Otro aspecto que me ha desagradado son las escenas claramente ficcionalizadas. No me han importado las puestas en escena como el comienzo con el barrio despertándose. Pero la subtrama romántica con el obrero y la chica del balcón me ha parecido ñoña y fuera de lugar. Aunque el documental está plagado de escenas y subtramas que si las eliminarías no perderías información importante. Es muy evidente que Guerín dejó la cámara grabando y no supo qué quería hacer hasta la posproducción.

Por otro lado, ha habido escenas que sí me han cautivado. El comienzo era bueno antes de entrar en el bucle de los días, las conversaciones no ficcionalizadas con emisores que se trababan eran interesantes y creíbles, muchos personajes naturales y entrañables, buena fotografía para los paisajes urbanos y anécdotas interesantes. Sin embargo, estas secuencias son una minoría en un documental de dos horas que, aún si hubieran sido el foco, estarían vagamente conectadas a la reconstrucción del barrio.

El punto más fuerte en mi opinión ha sido cuando encontraron los huesos. Es la escena con más interacciones entre los vecinos y ofrece un rango muy variado de reacciones. El contraste entre los niños liberando su imaginación con qué querrían ser de mayores, o que a la noche los esqueletos se despertarían, y los mayores debatiendo la época o si fueron enterrados desnudos han sido mi parte favorita del documental. No solo temáticamente, también por el punto de vista que la cámara optó: un plano estático al otro lado de la valla.


Encuentro fascinante el plano fijo de diferentes generaciones mirando hacia abajo y alzando cuestiones de qué sucederá en el futuro. Desenterrar restos antiguos en una reforma es un suceso muy extraño que no predecían y su sentimiento de sorpresa es transmitido al espectador. Hubiera disfrutado más el documental si hubiera seguido esa línea en vez del bucle día-noche.

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