miércoles, 22 de febrero de 2017

Excusas ideológicas para menospreciar el cine

Los creadores de “Psiconautas: Los niños olvidados” se quejan de las campañas para defenestrar la animación

El director Pedro Rivero y el productor Carlos Juárez hablan sobre la ganadora a mejor película de animación en los Goya, “Psiconautas: Los niños olvidados”, definiendo la animación independiente como un “arriesgado proyecto de fe” con pocos respaldos. La película se basa en la novela gráfica por Alberto Vázquez, quien también es el co-director. Ha sido presentada en festivales de más de 80 países antes de su estreno en España, por no ser una propuesta comercial.

Carlos Juárez dice que Psiconautas hubiera requerido demasiado dinero de darse a conocer por sus propios medios. El proyecto artístico obtuvo su financiación tras demostrar que el equipo de Rivero y Vázquez funcionaba tras el cortometraje Birdboy. La idea siempre fue de realizar una adaptación a largometraje, pero no pudieron realizarlo al carecer de medios industriales.

Pedro Rivero estaba convencido de que el libro tenía una narración muy sólida para animación, un “valor intangible” que el país debía ensalzar. Como ganaron su primer Goya por la adaptación a cortometraje, fueron reconocidos internacionalmente y comenzaron a escribir el guión de la película.

No están sorprendidos por el galardón porque la edición pasada solo tuvo tres contendientes a mejor película de animación. El director ejemplifica que las propuestas comerciales como Tadeo Jones son parodias de iconos del cine norteamericano “con la españolidad entrecomillada” o suelen estar respaldadas por “pesos pesados” como Fernando Trueba y Javier Mariscal.


Producción cíclica de películas animadas

A pesar de que el cine de animación no tiene tanta presencia en los Goyas como la ficción, Pedro Rivero opina que se producen en ciclos. “No significa que no se estén haciendo”, Carlos Juárez añade que no se sorprendieron por ganar el Goya porque “nuestra trayectoria internacional fue impecable”. El único contendiente serio fue Ozzy por estar producido por Antena 3, ganando en visibilidad y un estreno previo al festival.

Aún así, está demostrado que la animación interesa al público porque tres de las diez películas españolas más taquilleras de 2016 son animadas. Rivero opina que estudios como Pixar o DreamWorks han normalizado la buena recepción del cine animado familiar. Mientras que cine con reconocimiento más internacional como Persépolis y Anomalisa no tienen impacto en la taquilla al carecer de un estudio televisivo detrás.

Juárez revela que el secreto para escapar de la jungla animada es “dimensionarse sin volverse loco” porque los productos que merecen la pena siempre supondrán riesgos siempre que no sean desproporcionados. Son saltos de fe compartidos porque todo el equipo debe comprender lo que está haciendo. Euskadi dispone de la mejor situación en España porque hay una mayor variedad de ayudas económicas para producir. “El riesgo lo toma el creador”, responde Rivero, “los productores aparecen por el camino”.


Cine que afecta la cultura

La animación vasca es más posible de producirse que en otras partes de España por tener más ayudas institucionales y el hecho de no consistir en una moda pasajera. Incluso se está intentando aprobar una Ley de Mecenazgo para ayudar a los creadores culturales porque el cine genera dinero.

Sin embargo, la gente relacionada con el cine puede cambiar opiniones porque interesan en el ámbito sociocultural. Carlos Juárez conoce individuos que ven masas a favor o en contra “para demonizar”, en vez de gente que genera trabajo en una industria real. Los políticos españoles no tomaron en cuenta el cine hasta hace poco y catalogaban a las estrellas como comunistas.

Pedro Rivero vacila con que esas personas son “influencers”, a pesar de señalar la existencia de esa campaña contra el cine más allá de la ideología que afecta a la Sociedad General de Autores. El director protesta acerca de las compañías telefónicas porque permiten descargar películas ilegalmente cuando se pretende Internet y acceso a la cultura gratis.


Por último, Rivero señala la carencia de límites en la animación porque algunos temas son más fáciles de dirigirse mediante abstracciones. La violencia vasca solo ha sido cubierta a través del humor. “Pasamos de ni mencionarlo a reírnos de ello”, elabora el director, “sin un acercamiento reflexivo”.

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