domingo, 4 de diciembre de 2016

“Template” para sagas de precuelas en el cine

La Trilogía del Hobbit reivindica la fórmula de las precuelas de Star Wars para aplicar a cualquier franquicia

El Usuario Diverso me preguntó por Ask la razón de por qué me no me gusta mucho las películas del Hobbit. A pesar de que no soy un entendido de Tolkien, puedo notar que son más anuncios de la trilogía original que películas reales o defendibles por su cuenta. Me hace llegar a la conclusión de que La Amenaza Fantasma fue un preludio de lo que las sagas de precuelas cinematográficas como esta o Animales Fantásticos se convertirían en el presente.

La novela del Hobbit no se puede adaptar tal cual a película porque no sigue una estructura clásica de tres actos. La primera parte es la adaptación más lógica porque tiene el 75% de lo que te gustaría ver en una película sobre El Hobbit. El ritmo de novela y película es irregular porque podrías eliminar la gran mayoría de obstáculos hasta Smaug y el argumento no cambiaría mucho.

Aún no he visto la adaptación animada de Rankin y Bass, pero seguramente no sea una descarada estrategia de marketing por una productora para rellenar el vacío que su gallina de huevos de oro previa dejó, y de poder, expandirla a dos partes aunque no haya suficiente historia. La experiencia hubiera sido mejor como duología en vez de trilogía con relleno innecesario. Ni siquiera tiene sentido desde un punto de visto narratológico porque el clímax del primer acto debería ser llegar a la Montaña Solitaria y resumir lo que pasa después en una sola película, como lo previó Guillermo del Toro. En resumidas cuentas:

Un viaje inesperado: Solo se redime por tener la menor cantidad de relleno en las tres. Aunque establece elementos que se volverían muy patéticos en futuras entregas como el jefe orco. Es un sándwich de mierda porque las mejores partes están al principio y al final.

La desolación de Smaug: Es mi favorita por tener el ritmo más consistente que solo se rompe para incluir cosas que sí estaban en la novela o al menos desarrollaba a los personajes. Tiene escenas de acción geniales como las de Smaug o los barriles en el río. Pero no se libra de subtramas románticas tan genéricas que parecen querer competir con Crepúsculo.


La batalla de los cinco ejércitos: Es tan ridícula que parece una auto-parodia y hace querer una reedición en una o dos películas. Se quedaron sin material tan descaradamente que no recuerdo nada más que escenas malas, innecesarias o que parecían llevar a alguna parte pero se quedaban a medias.

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