martes, 17 de mayo de 2016

“Un porno de torturas sin el porno y las torturas”

Rodrigo Caro habla sobre su película “Macabre” con Aitor Molina

Rodrigo Caro lleva dos años y medio dentro del proyecto Macabre, un homenaje al cine de terror serie B de los años 70 y 80. “Tiene mucho humor, mucha sangre y sabe reírse de sí misma”, introduce el director. La historia trata de Mark, el dueño de un restaurante de comida rápida secuestrado por un grupo de activistas veganos que “quieren matarlo y convertirlo en un plato”, describe, “pero son un poco chapuzas y empiezan una sangría”.

Aitor Molina explica que los dos cinéfilos se conocieron por Facebook al tener como amigo en común a Aureli Frikimania. Es un productor independiente, actor y director que está realizando una webserie llamada Fracasados. Ha aparecido en televisión y tiene cameos en Torrente 5. Incluso dispone de ficha en IMDB. Sabiendo que Aureli era conocido de ambos, Aitor se imaginaba que el proyecto de Rodrigo iba a ser serie B y no “tirar a lo grande”.


Aureli compartió un post de Rodrigo en el que hablaba de su película y buscaba un animador para una escena corta. “Por poder, podría”, pensó Aitor, “sobre todo ahora que Lonk y yo intentamos meternos en el mundo laboral con Guerra de Consolas”. Les convenía adquirir experiencia y expandir las redes de contactos. “Si pillara a alguien que supiera dibujar”, explica, “podría encargarme solo del montaje”. Así que comentó “con la sinceridad por delante” dejando un enlace de Fantasia Revenge, mostrando su animación limitada.


Una escena que difiera visualmente

“Lo último que haría sería subirlo a YouTube”, confiesa Rodrigo Caro, “intentaría pasarlo por festivales”. “La magia de la serie B”, profetiza Aitor Molina, “es que puedes enseñarla en un grupo grande y no le va a gustar a todo el mundo”. “El ejército de las tinieblas es basura o la cosa más descojonante dependiendo a quién preguntes”, anuncia. “Me alegra que el círculo de la serie B no sea una cosa mainstream”, proclama, “que luego quizás los superhéroes pasan de moda y todos hacen esto”.

Como Rodrigo dejó un margen de tiempo bastante amplio para la escena animada, Aitor podría realizarla en un mes sin necesidad de “mover las bocas al hablar o las piernas al andar”. Le pidió el guión con la idea de animar la escena “incluso si no me gustaba”. “No sé quién te habrá ayudado”, cuestiona, “pero le da mil vueltas a guiones escritos por estudiantes de Audiovisuales”.

“Lo gracioso es que puedes pensar”, anuncia Aitor, “Macabre suena a pretencioso”. “Una película de bajo presupuesto debe sacar mucho partido al nombre”, continua, “Macabre es un chiste bastante bien escondido porque no se explica en el guión”. Como trata de una sucursal que vende hamburguesas, “tiene sentido que el nombre empiece por mac”.


Guión que abarca varios géneros

Aitor Molina aclama el guión de Macabre, “estaba muy claro, se entendía muy bien y los personajes estaban bien caracterizados”. Su mayor temor es que no llegue a la hora porque los mediometrajes no tienen tanta difusión en los festivales. “Como pre-reseña o pre-crítica”, elabora, “porque me encantaría hacer una tipo extra de DVD de Nostalgia Critic”, destaca que es muy “self-aware” o autoconsciente de sus virtudes y limitaciones.

Los dos cinéfilos señalan que todos los años se estrenan películas de terror con bajo presupuesto bien aprovechado: It Follows, The Babadook, La cabaña en el bosque, Tú eres el siguiente… Rodrigo Caro declara “nunca creo que Macabre llegue a ser esa peli”. Sin embargo, Aitor no catalogaría Macabre como una película de terror. “Al leer el guión, no me he imaginado sustos de jumpscares”, explica, “lo describiría como un porno de torturas sin el porno y las torturas”. “Hay alguna escena de gore”, señala Rodrigo, “pero no hay ¡susto! Oh… vaya… qué original…”.

“Es el primer guión en el que me descojono solo”, relata Aitor, “lo normal es que me ría para mis adentros”. No sabe si el rodaje “lo hará justicia”, pero le aconseja que estudie Cine o Audiovisuales “porque haría un favor al mundo”. A lo que Rodrigo responde “mi sueño sería estudiar Cine”, ya sea dentro de España o en otros países. “Me encantaría poner Macabre en un currículum”, expresa, “aunque no será un cambio brutal en la historia del cine”. “No soy pedante”, continua, “con que sorprenda a alguien estaría satisfecho”.


Un villano que rompe esquemas

Con 16 años de edad, Rodrigo Caro está “cumpliendo los parámetros de la comedia negra”, explica Aitor Molina, “sin limitarse a cutreza”. Una de las mayores inspiraciones de Rodrigo es la duología Grindhouse. “No sé si catalogarías Death Proof como película de terror”, reflexiona, “Macabre no va a dar miedo, como mucho algo de mal royete en el primer capítulo”.

El comienzo de Macabre podría dar a entender que “es una copia de Scream”, anticipa Aitor. Pero en cuanto presentan al villano y la motivación, “es una cosa que podrían hacer perfectamente en un episodio de South Park”, compara. “Me ha encantado el villano”, aclama, “el Señor Tigre me mola hasta para hacerle moveset”. Es un villano que, dependiendo de la interpretación, podría actuarse “muy ridículo o muy serio”. Rodrigo dice que el Sr. Tigre es para él más protagonista de Macabre que Mark, “es quien pone en marcha la historia”.

El Sr. Tigre es el personaje con el que Rodrigo más se identifica. A parte de gustarles a ambos la ópera, comparten la opinión sobre los clichés del cine de terror. También señala el “factor Wes Craven” de parodiar y a la vez ser una carta de amor al cine de horror. “Me río de ciertos convencionalismos” como que la película sea consciente de “las escenas ridículas” y no se ciña a un solo género: western, slasher, noir, humor negro, clásico…

Una joven promesa con ambición

“Creo que es una buena base como primera película”, opina Aitor Molina, “si lo sacas y es un producto aceptable”. Toma muy en cuenta la edad porque “todos quieren ser letsplayers, vlogeros”, elabora, “o como mucho realizar programas poco convencionales como Retropokon o El Rincón de LonkPlays”. De ahí a “querer hacer una película, pero encima poder” le parece meritorio.

La mayoría de los actores ni siquiera eran amigos de Rodrigo Caro, sino que hizo un casting por Internet. Quien interpreta al Sr. Tigre es también el compositor, tuvo la suerte de conocer personas en un campamento de cine que le gustaban lo mismo que a él para el apartado técnico. “Están trabajando 48 horas de continuo sin dormir”, agradece el director, “se tuvieron que llevar a uno del rodaje porque le dio un patatús”.

También agradece el “factor Internet”, las personas con las que contactó para poderla pagar con crowdfunding. Rodrigo no esperaba alcanzar los 800 euros del presupuesto. “Gente como Axel Casas compartió por las redes sociales” y conocieron a los colaboradores que hicieron posible la película.

Aitor prevé dos reacciones, “a quienes no les guste el cine, no les va a gustar porque no la van a ver como un tributo”. Considera que los fans de la serie B “saben el esfuerzo que conlleva sacar un proyecto así” y lo van a valorar como mínimo por el hecho de haberse terminado.

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