lunes, 20 de abril de 2015

Como lágrimas bajo el chirimiri

“Blade Runner” se reestrenó en algunos cines por todo el mundo para celebrar su 30 aniversario

Una tarde lluviosa, lo común en Bilbao. Rompemos la rutina de irnos a casa tras un día laboral para acudir a Multicines. A dos manzanas de la parada de Termibus, en una calle que a primera vista no llama la atención, encontramos un cine descrito como “de toda la vida”. En vez de ser parte de un centro comercial o un edificio moderno, estas modestas salas de proyección están colocadas entre bloques ordinarios.

Ya ha anochecido, pero los apasionados del cine esperan pacientes en frente de la fachada. Ni siquiera hay espacio dentro del edificio para cubrirse, por lo que somos víctimas del archiconocido chirimiri bilbaíno. La cola avanza deprisa y los amantes del celuloide pagamos 3’90 euros para experimentar por primera vez o revivir una de las mayores piezas futuristas del séptimo arte.

El jueves 25 de marzo, la línea de cines Circuito Coliseo reestrenó “Blade Runner” para celebrar su trigésimo aniversario. Durante una semana, cualquier cinéfilo pudo disfrutar del clásico, por parte de Ridley Scott. El director británico ya se preparó en el terreno de la ciencia-ficción con “Alien, el octavo pasajero”, cuya quinta entrega está en producción por Neill Blomkamp (“Distrito 9”, “Elysium” y “Chappie”).


Un clásico que evoluciona

Los espectadores más adultos son individuos con la nostalgia como elemento en común. Leo Jiménez, de 53 años, vio “Blade Runner” tantas veces que no puede contarlas. Al haber tantas ediciones y finales alternativos, cada una tiene su valor añadido, “es una experiencia diferente cada vez”. El simpático cincuentón José Díaz no conocía tantas versiones de la película. Sin embargo, lleva a su hija adolescente Eva para compartir la experiencia.

El matrimonio de Felipe y Ana, ambos rondando los 60 años, vieron “Blade Runner” cuando se estrenó originalmente. Desde entonces, se hicieron tan fanáticos que la revieron en diferentes formatos: VHS, televisión, DVD y piensan comprar la remasterización actual en blu-ray. Felipe se acomoda y nos ofrece una descripción de los puntos fuertes expuestos en el film, como su toque fantástico sin salir de lo realista, representado mediante el test Voight-Kampff. “No todos saben”, recita Felipe, “que la película está basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick”.


Más noir que ciencia-ficción

Tras finalizar la película, me dirijo a la parte más joven de la audiencia para comparar sus opiniones con las más veteranas. El universitario Aitor Divasson acudió al reestreno con la intención de comprender este clásico que no había visto previamente. Al ser estudiante de Comunicación Audiovisual, procura ir al cine como mínimo una vez cada dos semanas. “Sigo sin entender de dónde sale todo este culto a la película”, explica Aitor, “por su lentitud y pesadez”. Relata que la historia de cazar a unos enemigos se ha visto tanto en films futuristas como contemporáneos y medievales.

            Destaca como punto más fuerte el apartado visual, pero critica la ridiculez en algunas escenas de acción, “la época no es excusa porque Terminator nació solo dos años después”. También critica el “simbolismo barato”, como la paloma que el replicante Roy Batty agarra solo para liberarla cuando va a morir. “Harrison Ford es descrito como el mejor blade runner”, detalla el cinéfilo, “cuando todo el mundo le da de hostias como quiere”.

            Jon Martínez, estudiante de Periodismo, debate a Aitor Divasson haciendo más hincapié en los aspectos positivos. Destaca la arquitectura, iluminación y banda sonora minimalista como aspectos más relevantes a las escenas de acción. “Es más cine noir que ciencia-ficción”, reflexiona Jon, “el ritmo es lento hasta que se dispara en el clímax”. El apasionado vio “Blade Runner” como mínimo cinco veces en blu-ray antes del reestreno.


De vuelta a nuestra “distopía”

            Salimos del cine y sigue lloviendo. Cada espectador toma un camino diferente tras saludar al acomodador. No todos llevamos paraguas encima, por lo que algunos acabamos completamente mojados hasta que llegamos a nuestros destinos. El tiempo en Bilbao es tan lluvioso como en el distópico Los Ángeles que propone la película.


Echo una mirada atrás y advierto una gran variedad de cartelera respecto a películas nuevas comerciales, independiente y este reestreno. Este pequeño cine es bastante desconocido y uno de los pocos en mostrar de todo un poco. Comprendo que lo describen como “de toda la vida” porque la lluvia emborrona su imagen y lo hace parecer una antigua pintura escondida como un huevo de Pascua entre los modernos edificios de la ciudad. Comprendo que muchos nunca se interesarían en ir ahí y el cine se perderá… como lágrimas bajo el chirimiri.

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