jueves, 4 de diciembre de 2014

Zinebi Express 56: "Piden originalidad y premian lo literal", resumen del festival

Este artículo es una versión resumida de este otro.



La edición 56 del concurso de cortometrajes ZinebiExpress se presentó el jueves 13 de Noviembre de 2014 en la Alhóndiga de Bilbao. El tema que los jueces impusieron fue “Bilbao como punto de fuga”, no agradando a los más de 300 participantes. Sin embargo, 23 de los cortos presentados fueron seleccionados para mostrarse en el festival, llenando por completo la sala de cine. Los cortos se mostraron en orden inverso, de peor a mejor según el criterio de los jueces. Actualmente, todos están disponibles en el canal oficial de YouTube sobre ZinebiExpress.

Los cortos presentados se clasifican por “buena historia” o “planos bonitos”, no dándose ambos casos. “Tenue” de Locktown Films ganó el primer premio por tener la mejor cinematografía y corrección de color. Aún así, el tema se reducía a un hombre hablando solo para sobre-explicar el “punto de fuga”.

Era una buena obra visual con elementos de thriller pero guión flojo. Un caso irónico al disponer de los fallos más fáciles de detectar en todos los presentados, cuando otros cortos parodiaban esos errores. Incluso el público rió el notable gazapo del hombre diciendo que tomaba café cuando era cerveza. Para añadir leña al fuego, el director dijo que invitaría a los del corto “Limbo” a una fiesta por “estar más fumados que ellos”.

El segundo ganador también disponía de poca sustancia bien grabada: “Polisemia” de Juan Zubillaga transmitía sentimientos mediante imágenes de Bilbao, no contando con personajes hasta el tercer acto. En este corto se dio el mejor plano de todo el concurso al grabar la plaza Moyua desde una gran altura en vez de recurrir a Internet.



Tocata y Fuga recurrente

            Muchos cortos rompieron el tono silencioso y no musical que establecieron desde el principio para incluir “Tocata y Fuga” de Bach. Era la forma más fácil de calzar el punto de fuga como tema. “Polisemia” fue el más brusco, haciendo dudar a los espectadores si había terminado de repente o era el mismo corto. Al premiar tanto errores de “raccord” como “pacing”, algunos visitantes plantearon si se valoraba más la estética que el contenido.

            Afortunadamente, el director Juan Zubillaga fue agradecido con su premio respecto a organizadores y colaboradores. Mencionó que a los 70 años por fin puede hacer una carrera cinematográfica gracias a Zinebi y compartirá el dinero con sus compañeros porque “el cine es un arte colectivo”.

            La charla de ganador más patética fue dada por el tercer premio, “La ciudad ideal” de Erik Legardi. A parte de ser poco imaginativo y simple, pero bien grabado, la representadora se limitó a decir que tardaron 48 en grabarlo. ¡Como todos los concursantes! La prepotencia con la que el corto intentaba ser diferente al resto de sosos monólogos reflexivos era tan desesperada que narró en francés. Lo peor es que los jueces dieron puntos extra por este aspecto, ¡que lo hagan en suajili la próxima vez para ganar el primero!

La protagonista era una ladrona que escapaba tras robar un cuadro con punto de fuga. Podría haber sido un giro interesante, de no ser porque era literalmente el tema del concurso. Los jueces pedían cosas originales, pero solo otorgaron premios a quienes tomaron más literalmente la idea.



Algunos optaron por deconstruir

            Una fórmula recurrente en los cortos con resultados positivos, pero infravalorados, era la deconstrucción de géneros. El ejemplo más abstracto era “A-Z of Film”, por mostrar el abecedario con una modelo diciendo palabras comerciales. Si hubiera encontrado el corto por otra parte, me habría creído que era un anuncio de moda verdadero. Por lo que cumple su propósito en todos los aspectos y justifica completamente su falta de historia.

            “Punto de Discordia” es un tráiler con entrevistas a participantes y viandantes acerca de qué les parecía el tema del concurso. Todos coincidían en que el punto de fuga no es un tema normal. El corto se sentía natural y sin sobreactuaciones, con buenos detalles humorísticos.

            “Tocatay Fuga” daba a entender con su título y comienzo que iba a ser un corto pretencioso y sinsorgo. Sin embargo, jugó con las expectativas al narrar una bizarra historia sobre una mujer obsesionada con sus zapatos. Así como una venganza desmesurada llena de humor negro.

            Los tonos humorísticos disponían de variedad en las deconstrucciones y comedias. “Breve historia de amor en el invierno de 1986, Parte 2” aprovechó esos tropos al máximo por ser un musical cutre sobre la adicción a los polvorones. El corto gana respeto extra por no utilizar canciones de moda para obtener aplausos baratos.



Mejor que tíos hablando solos

Los cortometrajes desenfadados y locos agradaron más que tipos hablando solos durante cinco minutos en el bosque. Pero algunas malas comedias dolían por ser demasiado obvias y no aprovechar el potencial humorístico del tema. La menos mala fue “Siyusún” por parodiar los dramas con un personaje enamorado de un concepto abstracto, el punto de fuga, e imita la pretenciosidad mediante blanco y negro.

            Al menos, termina antes de poder aburrir y deja mejor sabor de boca que “Fugakami”. El mencionado mostraba un plano fijo de dos hipsters demasiado caricaturizadas alargando un mal chiste demasiado sobreusado: que el arte moderno es simplista. ¿Cómo qué? ¿Como este corto? Hubiera preferido que las actrices probasen algo nuevo en vez de repetir gags viejos.

            Pero la comedia más dolorosa de ver fue “Vintage”, que considero “la versión paravender directamente a DVD de Fugakami”. Era como el “mockbuster” del corto o un “Best Fugakami”. Contenía una sola hipster en vez de dos y sobreactuaba incluso más, parecía una caracterización sacada directamente de una “spoof movie”.

         “Movimiento de fuga” intentó algo diferente por lo menos, pero creo que apostó todo al chiste final y, si lo ves venir no sorprende. No puedo decir nada positivo al respecto si no me ha hecho reír ni pensar, pudieron haber aprovechado los dos días para “deconstruir” algo menos visto.



También había buenas comedias

El cortometraje más divertido fue “Operación Coletas”, una parodia de Astérix con Bilbao y Podemos sustituyendo a los galos y romanos. Contenía humor absurdo pero original y con detalles memorables. Su premisa era única y con grandes posibilidades de comedia al utilizar buenos estereotipos y no hipsters mirando puntos.

Operación Coletas, Limbo y el musical me dejaron con muchas más ganas de más que “Ocho apellidosvascos”. Limbo también apostaba por originalidad y desenfado, sacrificando la cinematografía para incluir humor físico e improvisaciones. Tiene el mérito de ser la única comedia grabada por completo en la calle, una de las escenas era de fiesta un sábado por la noche en Bilbao y se entendía todo a la perfección.

 “Cuidado” optó por comedia sutil y ficción, al mostrar como las redes móviles hacen víctimas de acosos. Lástima, tuvo muchos problemas de sonido que el resto de cortos no. Las comedias bobas me agradan más que un tío hablando solo durante cinco minutos en el bosque. Recuerdo casi todos los gags y de los monólogos solo los diferentes escenarios. Seguro que ni los jueces recuerdan qué decían los serios.

“Bodorrio a la vista” es difícil de encajar porque mezcla largos diálogos aburridos con comedia difícil de encontrar graciosa, planos simples, royo amoroso y sobre-explicación del punto de fuga. También cuenta con chistes malos y meta-humor sobre el raccord. Como los cortos de las hipsters, es una pérdida de tiempo, pero bien grabada.


“Hombres hablando solos debería ser su propio género a estas alturas”


            Los peores cortos fueron en mi opinión “Noches de alcantarilla” y “Entrebastidores” por no molestarse ni en aportar nada al hombre hablando solo, que debería ser su propio género a estas alturas. “Nocturnos de ciudad” dio un pequeño giro al contar con una mujer recorriendo Bilbao en busca de… el punto de fuga… Encima solo se entiende porque lo pedían en las bases del concurso. Utilizaba desenfoques originales pero no se comprendía.

            Otro detalle rompe-cortos era el “pianito de turno”, especialmente cuando se metía en pretenciosidades. “La escotilla” casi se salvó de esto y contaba con una cinematografía casi al nivel del ganador. También dispuso de localizaciones interesantes como el funicular de Artxanada y mucha maquinaria. Pero no se conformó con tener el apartado sonoro más creativo, se pasó con la experimentación e hizo reír al público con cortes y sonidos reminiscentes de HowToBasic.

            “Porverte sonreír"  era una maravilla de toma única bien actuada y grabada. Hasta que sacrificó su credibilidad en el último momento recordándonos que era un drama mediante el piano de turno. Era como si no estuvieran seguros de relatar bien y necesitaban asegurarlo.

            “Encuentro,y punto” no lleva la única toma tan ambiciosamente como “Por verte sonreír”, pero el tema era mucho más natural. El travelling se realizaba al lado de la ría mientras los personajes conversaban sobre problemas típicos. El guión no era espectacular, pero las actuaciones eran creíbles y jugaban a favor de su simpleza.



Los cortos restantes

            “Uroboros Profugere” daba protagonismo a una pelota antiestrés anónima que viajaba por un descolorido Bilbao hasta que vuelve adonde su dueño. Es una idea bien ejecutada cuyas decisiones artísticas tenían propósito.

            Por último, “Miedo irracional” es otro royo amoroso que funciona extremadamente bien en las conversaciones entre amigos pero no cumple con el resto. No podría considerarlo bueno porque mezcla tantas ideas que no tiene la oportunidad de pulir ningún aspecto. También se ve la sombra de la cámara.

            En conclusión, asistir al festival Zinebi Express ha sido una experiencia divertida y provechosa. Casi mejor que pagar por ver una peli mala en el cine o solitario en casa. Sin lugar a dudas, el año que viene asistiré al evento de nuevo e intentaré participar.

            Aunque mi participación sería simplemente para ver si es digno de mostrarse. Ya sabemos que premiado no va a ser si no recurre a monólogos sin sentido, planos logrados que no dicen nada u otros idiomas que ni un cuarto del público sabe hablar.


            No tiene sentido dar temas abstractos para incitar la creatividad si no se va a valorar adecuadamente ante la cinematografía. Sería mucho más provechoso si el tema siempre fuese Bilbao sin añadir nada más. Es lo único que me separa de respetar las decisiones de los seleccionadores, es normal que haya tanto “personaje hablando solo” de esta manera. Me hubiera alegrado si tan solo una deconstrucción, comedia o corto de toma única habría estado entre los ganadores.

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