miércoles, 3 de diciembre de 2014

Zinebi Express 56: "Buena historia o planos bonitos", reseña del festival y sus cortos

El jueves 13 de Noviembre de 2014 a las 21:00, comenzó la edición número 56 del concurso de cortometrajes Zinebi Express en la Alhóndiga de Bilbao. El tema por el que los cortos tuvieron que gravitar era “Bilbao como punto de fuga”, un tema tan abstracto y general que creó polémica entre los más de 300 participantes.




Los organizadores de Zinebi Express 56 se presentaron antes de mostrar los 23 cortos seleccionados. Relataron que cada año reciben más concursantes y los trabajos aumentan de calidad. La sala de proyecciones en la Alhóndiga de Bilbao estaba a rebosar y nada más apagar las luces, todos los móviles se silenciaron. Los cortos comenzaron a mostrarse y tras la exhibición, los jueces anunciaron su próximo evento en Bilborock y los tres ganadores.

El primer premio se lo llevó “Tenue”, por Locktown Films, el cual disponía de la mejor cinematografía y uso de colores. Fuera de esas grandes virtudes, era otro genérico corto sobre un hombre hablando solo. Me desagradan las reflexiones sobre citas célebres, especialmente cuando se mezclan forzosamente con el “punto de fuga”, sobre-explicándolo insultantemente.




A pesar de ser una gran obra visual y tener elementos de thriller, el guión era bastante flojo. Me parece irónico que este corto ganara teniendo fallos de raccord fáciles de detectar como el audio diciendo que “está tomando un café” y claramente vemos una jarra de cerveza. Especialmente, cuando otros cortos son parodias de los fallos de raccord y otras características audiovisuales. Está claro que los jueces han preferido ignorar el contenido por un continente bien presentado.

Es difícil de tomar “Tenue” en serio cuando el público se reía por el gazapo. Incluso el propio director bromeó al recibir el premio diciendo que invitará a los del corto “Limbo” a una fiesta porque “tienen que estar más fumados que ellos cuando lo hicieron”.


Poca sustancia bien grabada

El segundo premio fue otorgado a “Polisemia” de Juan Zubillaga, otro corto con una gran cinematografía pero no mucho que contar. Especialmente porque no hay personajes hasta la última parte y se resume a transmitir sentimientos mediante imágenes de Bilbao. Hay un plano destacablemente bien logrado de la plaza Moyua con ojo de pez desde una gran altura. En un principio, pensábamos que había grabado una fotografía o algo sacado de Internet. Pero entonces nos fijamos en los coches y viandante moviéndose. Aquel fue probablemente el plano mejor logrado en todos los cortos.



Como otros cortos más, rompió con el tono establecido para, realmente, no decir nada diferente. Al ser “punto de fuga” el tema, “Tocata y Fuga” de Johann Sebastian Bach aparecía casi por obligación en muchos cortos, sacándonos de la narrativa. En “Polisemia” fue especialmente incómodo, porque a partir de ahí parecía un corto diferente y no en el buen sentido.

Algunos espectadores tuvimos que preguntar a los de alrededor si era el mismo corto o “Polisemia” había terminado bruscamente. Eso no es una buena señal de “pacing” y me hace replantear si los concursantes arriesgaron todo a una buena historia o planos bonitos. No se ha dado ambas en ningún caso.

Al menos, el director de este metraje fue mucho más agradecido y serio que los de “Tenue”. Agradeció el premio y a quienes se olvidó de mencionar en los créditos, haciendo hincapié en que compartirá lo ganado porque el cine es un arte colectivo. A sus 70 años, está haciendo una carrera de cine gracias a Zinebi, porque antes solo podía grabar con cámaras de 8 milímetros.


48 horas para todos

“La ciudad ideal” de Erik Lejardi ganó el tercer premio. Decir que este corto era poco imaginativo y simple, aunque bien grabado, sería poco. Ni el discurso por parte de la directora lo salvó de la mediocridad. Se limitó a decir “tardamos 48 horas en grabarlo”, como si el resto de trabajos no hubiesen necesitado tanto tiempo o incluso más.



Este corto intentaba ser diferente al resto de sosos monólogos reflexivos de una forma tan desesperada que estaba narrado en francés para llamar la atención. Lo peor es que según los jueces, hacer algo en un idioma diferente debe ser original, porque no me explico cómo esto llegó al tercer puesto. La próxima vez, que lo hagan en suajili para ganar el primer premio.

La única diferencia respecto a los otros monólogos, sin contar el inexcusable francés, era el hecho de estar protagonizado por una ladrona que corría para esconderse. Si esto hubiese sido hecho para otro concurso, podría haberme intrigado qué había hurtado tan meticulosamente para justificar el corto. Creo que nadie se sorprendería si dijera que el “macguffin” de la obra es un cuadro con punto de fuga. Los jueces pedían cosas originales, pero solo otorgaron premios a quienes tomaron más literalmente la idea.


Algunos optaron por deconstruir

Aunque los espectadores no lo sabíamos, los tres cortos ganadores se presentaron en orden inverso. Por lo que se desconoce si el resto se reprodujo de peor a mejor, según el criterio de los jueces, o aleatoriamente. Actualmente, todos los cortos están disponibles en el canal de YouTube oficial de ZinebiExpress enumerados de diferente forma que en el festival.

La deconstrucción de géneros ha sido una fórmula recurrente a la hora de relacionar el punto de fuga con los cortos. El ejemplo más abstracto podría considerarse “A-Z of Film”, que muestra el abecedario con un personaje haciendo de modela pija. El guión se reducía a palabras comerciales, como si fuese un anuncio de moda. Teniendo en cuenta que la protagonista parece realmente una modelo y el estilo es igual al de los anuncios, está muy logrado y recompensa la falta de historia con su originalidad. Si lo habría encontrado por otra parte como algún abstracto anuncio, me lo habría creído.




“Punto de Discordia” es un tráiler con entrevistas tanto a participantes como ciudadanos, donde se critica el sinsorgo tema del concurso. Tiene buenos detalles humorísticos y la sátira no se siente forzada. Ningún entrevistado sobreactuaba y todos coincidían en que “el punto de fuga no es un tema normal”. Me pregunto si los organizadores mostraron este corto porque realmente son enrollados o para desmentir lo poco que les importa el tema.



Otro ejemplo de deconstrucción sorprendente fue “Tocata y fuga”. Tras leer ese título, ya sabíamos desde cuál será el tema principal hasta el tono pretencioso. Entonces es cuando me sorprendí, porque tanto el título como la música juegan con tus expectativas. Narra la historia de una mujer obsesionada con sus zapatos. Un día es salpicada por una corredora, por lo que toma una venganza desmesurada. La actuación como villana amarga y exagerada es genial, terminas creyéndote que realmente es una sociópata.




Variedad de tonos cómicos

No rebelaré el final de las deconstrucciones y comedias porque eran perfectos para cortos con estas características. Prueban lo memorable que es algo más desenfadado respecto a la seriedad y pretenciosidad absoluta. Una comedia que aprovechó los tropos al máximo fue “Breve historia de amor en el invierno de 1986, Parte 2”.



Consiste en un musical cutre y desenfadado sobre adicción a comer polvorones. Con ese tema, los creadores dieron a entender que no es un corto para tomarse en serio, por lo que la comedia es muy efectiva. También me alegra que no hayan utilizado canciones modernas como el “Gangnam Style” o “Darude Sandstorm”. Cuando un cortometraje depende de modas pasajeras, deja de ser memorable en cuanto se dejan de escuchar esas canciones. Esas decisiones musicales me causan aún más respeto.

En cuanto al tipo de corto, esto me agrada más que un tío hablando solo durante cinco minutos en el bosque. Como es un corto para concurso, tiene una escena en la que toma connotaciones oscuras y agresivas, como si los polvorones fuesen una droga. Pero esa atmósfera es rota enseguida por otra canción humorística y sirve de otra prueba sobre cómo los guionistas conocen el medio. La burla llega a su clímax cuando la protagonista vomita los polvorones y lo vemos desembocar a la ría. Qué gran forma de decir que el punto de fuga es un tema de “deshechos”.



Las malas comedias dolían

Al contrario de las comedias ya presentadas, algunas eran demasiado obvias y no aprovecharon lo suficiente el potencial humorístico. La menos mala fue “Siyusún”, la cual dudo si considerar deconstrucción de los cortometrajes abstractos donde un personaje se enamora de un concepto. En este caso, como era de esperar, del punto de fuga. Es cómico y exagerado, con blanco y negro para imitar la pretenciosidad de algunos concursantes.




Afortunadamente, termina antes de poder aburrir y deja mejor sabor de boca que “Fugakami”. El cual es uno de los cortos que más largos se me hizo, de comedia el que más sin dudarlo. Muestra un plano fijo de dos hipsters caricaturizados. Si nunca escuchaste chistes de lo simple que es el arte moderno, puede que te descojones por esto. Pero si te imaginas que están mirando un punto, el clímax humorístico, el corto te habrá hecho perder el tiempo. Es una lástima, porque las actrices estaban bastante sumergidas en su papel. El problema no ha sido de ellas, sino de la idea en sí. No me importaría ver a este reparto intentando un tipo de comedia menos sobreexplotada.



Por el otro lado, la comedia que más me dolió fue probablemente “Vintage”. Lo describiría desenfadadamente como la versión para vender directamente en tiendas de chinos sobre Fugakami, porque sufre de los mismos errores solo que no es tan salvable.



Vintage: Best Fugakami

Si Fugakami fuese distribuida en cines de todo el mundo con presupuesto multimillonario, Vintage sería su imitación “best” directa a DVD. En vez de dos pijas o hipsters, que para mí son casi lo mismo, tenemos a una y lo hace fatal. Es el tipo de caricaturización que funcionaría en una serie de televisión local o una “spoof movie”.




En teoría, esto podría considerarse otra deconstrucción humorística del arte moderno. Por lo tanto, no puedo inventar nada positivo si no me ha hecho reír ni pensar. Me habría encantado una deconstrucción sutil de ese arte. Además, con la existencia de los pretenciosos cortos con voz en off ¿cómo no les ha dado por deconstruir eso? 

Comprendería que no hayan sido capaces de sacar una idea innovadora en dos días, de no ser porque algunos sí que lo lograron. Habría sido posible, pero estos concursantes parece que solo supieron cómo imitar a los seguidores del arte moderno sin comprender por qué son así, ni molestarse a descubrirlo.

“Movimiento de fuga” tampoco me pareció interesante, a pesar de ser diferente a la mayoría de cortos. Me hace pensar que apostó todo al chiste final, que veía venir de lejos, y por eso no me sorprendió. No llega a ser malo, pero tampoco lo recomendaría a nadie.





También había buenas comedias

“Operación Coletas” es, sin lugar a dudas, el cortometraje más divertido de todos. Comienza con una introducción animada parodiando “Astérix”, solo que con Bilbao y la campaña política “Podemos” sustituyendo a los galos y romanos. Contiene humor absurdo, pero extremadamente original y con mucho cuidado a pequeños detalles.



Tan solo la premisa, Cataluña independizándose y comenzando la Tercera Guerra Mundial, tiene posibilidades infinitas de comedia. Por el límite de tiempo y presupuesto, este corto solo representa una escena sobre la situación: cómo los bilbaínos, bien estereotipados y caricaturescos, trazarían el plan contra los catalanes. Este es el único corto que me ha dejado con ganas de más. Pagaría por ver una película realizada por este equipo y con este argumento. Y os recuerdo que aún no me digné a ver “Ocho apellidos vascos”.

“Limbo” también es muy original y desenfadado, probablemente el segundo o tercero más gracioso junto al musical. Puedo comprender por qué no recibió más atención, al fin y al cabo es humor físico y bobo con mucha improvisación. Para mí, este tono es mucho más memorable y tiene más mérito que los cortos de una sola toma o los monólogos reflexivos genéricos.




No está mal grabado, pero tampoco toma ningún riesgo ni atiende tanto a pequeños detalles como Operación Coletas. Sin embargo, esta es la única de las tres que se grabó por completo en la calle. Los planos simples son redimidos con lo bien que se oye y comprende.


“Las comedias bobas me agradan más que un tío hablando solo durante cinco minutos en el bosque”


Hay una escena en “Limbo” grabada un sábado por la noche en un barrio juerguista y se entiende todo. Seguro que en otro corto habría sido un desastre. Recuerdo casi todos los gags, mientras que de los monólogos solo me vienen imágenes sueltas como los colores trabajados de “Tenue” o los diferentes escenarios en los que sucedían otros. ¿Pero qué decían? Absolutamente nada y apuesto a que a estas alturas los jueces tampoco lo recuerdan. Seguramente dirán que uno estaba en francés y por eso era mejor.

“Cuidado” opta por la comedia y cuenta con una idea que no había visto antes. Muestra como Whatsapp hace víctimas a algunas personas de acosos exagerados. Es un corto breve, consistente e innovador. Solo dispone de algunos problemas de audio que el resto de cortos no tuvieron. Supongo que algo no fue codificado o renderizado bien.




Antes de entrar a detalle con los infames cortos de “hombre hablando solo”, mencionaré uno que no sé dónde encajar. “Bodorrio a la vista” tiene más de un personaje y conversan telefónicamente. Me imagino que intentaba ser una comedia, pero en ese caso fracasa deliberadamente.




Añade otros clichés de cortos tan letales como “el personaje se mueve poco para que la cámara haga el trabajo” y “royo amoroso”, sin mencionar la sobre-explicación del punto de fuga. Este es un corto malo, pero bien grabado, en toda regla. Puntos extra de demigrancia por hacer chistes malos sobre “me falla el raccord”. Encima de inconsistente con los clichés, inconsistente con el tono. Pero como está bien grabado, “es automáticamente bueno”.



Hombres que hablan solos

            Para mí, los peores cortos presentados en el festival han sido sin lugar a dudas “Noches de alcantarilla” y “Entre bastidores”. Ambos muestran a un tipo andando por la ciudad o en un bosque sin decir nada sustancial. Normalmente, citan a autores para dárselas de cultos. Por lo que seguramente, parte del monólogo será adaptado de algún escrito.

            A estas alturas, “hombre hablando solo” debería ser su propio género narrativo. Al menos, “Nocturnos de ciudad” da un pequeño giro a ese tópico mostrando a una mujer recorriendo Bilbao por la noche utilizando su dedo para comparar el punto de fuga. El problema consiste en que todos asumimos que el objetivo de la señora era “punto de fuga” por las bases del concurso. Si esto lo mostraras a alguien sin contexto, no lo entendería. Está bien grabado y utiliza bien los desenfoques, pero es demasiado literal y simplista. Así mismo, hay algún que otro salto de eje sin justificación.




Otro gran detalle que me ha sacado de algunos cortos, especialmente pretenciosidades, es cuando meten lo que me gusta llamar “el piano de turno”. Por ejemplo, “La escotilla” comienza con una cinematografía tan ingeniosa que pudo haber estado entre los ganadores. Utiliza inteligentemente el ojo de pez para crear sensación ahogo en el funicular de Artxanda, el cual no es la única localización interesante del corto.


El pianito de turno

El apartado sonoro de “Laescotilla” es el más creativo y destacable de todos los presentados. Pero esto supone otro gran problema porque recurrió a cortes y sonidos con maquinaria tan exagerados que hizo reír al público cuando no debería. En resumidas cuentas, comenzó muy promitente pero terminó como un vídeo de “HowToBasic”.

Pero el remate final fue indudablemente la inclusión del piano tristón para finalizar, como si no hubiésemos entendido el corto. “Por verte sonreír” peca de lo mismo, hubiera sido casi perfecto de no ser por el pianito de turno antes de terminar, para recordarnos que es un drama. Si el tono es consistente sin música, ¿por qué tienen que añadirla al final? Es como si no estuvieran seguros de estar relatando bien y necesitaran añadir música para explicarlo. No me parece nada profesional esa acción, una lástima en este corto porque lo demás está realizado sublime.


Maravillas de toma única

“Por verte sonreír” lleva la única toma de “Encuentro, y punto” mucho más allá, pues sustituye el paseo de la ría por las escaleras mecánicas del metro y la conversación no es de un tema tan “natural”. Tanto el apartado técnico es bueno como las actuaciones creíbles. Básicamente, es una pequeña historia de amor contada de forma realista pero con un poco de fantasía.

“Encuentro, y punto” es también bastante interesante en el apartado técnico. Especialmente porque está grabado en una sola toma mediante un travelling, paseando al lado de la ría. No quiero ni imaginar cuántas veces habrán tenido que repetir el corto entero para lograr este resultado.



Muestra una conversación muy natural entre dos individuos acerca de “los problemas típicos”. Como el resto de cortos “que se toman en serio”, el guión no es su punto fuerte. Pero cuando pasó un minuto y no habían cortado, pregunté a mi compañero si me había perdido los cortes o realmente era una sola toma. Otro detalle era que cuando la conversación se desviaba negativamente, la cámara giraba hacia la izquierda.


"Casi perfecto de no ser por el pianito de turno para recordarnos que es un drama”


“Uroboros Profugere” crea un ambiente estresante desde el prólogo mediante musiquilla de piano y ruido en blanco y negro. Un personaje sin rostro arroja una pelota antiestrés y a partir de ahí seguimos su viaje por Bilbao. Ahora, la cinematografía cobra vida mostrando el recorrido de la bola.

Mi única queja es que continúa siendo monocromático a pesar de no haber sensación de agobio. Habría sido más efectivo si, una vez en la calle, el color hubiera vuelto al corto y mantenido ese aspecto hasta el final. Aún así, la última escena muestra al hombre recogiendo la bola y esta recupera el color. Los creadores demostraron en ese momento saber lo que estaban haciendo, por lo que las decisiones artísticas tenían propósito.

“Miedo irracional” ilustra una fiesta juvenil con extras que levantan la botella exageradamente para brindar. Después nos presenta a la pareja protagonista, revelando que el tema del corto es “royo amoroso”. El punto fuerte es cuando al día siguiente hablan los enrollados con sus mejores amigos. Irónicamente, los personajes principales actúan de manera bastante natural y convincente.

Técnicamente no es un buen corto: por cada intento de buen plano, como grabar el móvil, hay uno malo como la sombra de la cámara en el metro. Si se hubiera limitado a las secciones conversacionales le tendría más aprecio, pero la inclusión de variedad perjudicó el producto final.



Conclusión

            La experiencia de asistir al festival de Zinebi Express ha sido muy divertida. Ver más de 20 cortos en una sala de cine sin pagar es algo que no se hace en todas partes y no se valora tanto como se debería. ¿Qué más se podría pedir? Pienso asistir, e intentar participar, sin dudarlo el año que viene.

            El único gran problema me ha parecido la selección de cortos premiados. A pesar de las quejas de los concursantes y los chistes al respecto, puedo comprender perfectamente por qué los organizadores ofrecen todos los años temas genéricos y abstractos como el punto de fuga.

Lo que quieren es algo que de mucha libertad para incitar creatividad extra a los concursantes. Para eso, ¿no sería mucho más sencillo no poner un tema específico a parte de Bilbao? A fin de cuentas, si buscan lo más original, ¿por qué premian solo a quienes se toman todo al pie de la letra?

¿Entonces para qué esforzarse en futuras ediciones en crear cortometrajes innovadores si se va a premiar al que use mejor cinematografía diga lo que diga? Esto es lo que me separa de respetar sus decisiones. Ha habido más variedad de la que esperaba entre los cortos seleccionados y los tres ganadores caían en la sección “personaje hablando solo”. A excepción de “Polisemia”, porque sus planos hablan (solos) de por sí.


“Me hubiera alegrado si tan solo una deconstrucción, comedia o corto de toma única habría estado entre los ganadores”

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