jueves, 11 de diciembre de 2014

Entrevista a Sara Mauleón de Shyncrica: "Me gusta más mostrar sentimientos que hechos"

Sara Mauleón es la cofundadora de la productora Shyncrica junto a Mikel Ramos. En apenas un año, han realizado producciones audiovisuales de todo tipo: desde los cortometrajes “Qué ves” y “Diario de un sátiro” hasta anuncios para Artium y Magan Magazine. Como su materia prima es la ilusión, han alisado el terreno para presentar su proyecto gordo: una webserie cuyo nombre no está permitido revelar hasta la publicación del teaser


¿Cómo se fundó Shyncrica?

La productora Shyncrica se fundó hace un año, aproximadamente por estas fechas. Todo comenzó porque yo había realizado cortometrajes por mi cuenta antes de intentar abrir una productora. Hace dos años, comencé la Universidad y me atreví a hacer una webserie llamada “Todo mi tiempo” con la ayuda de Mikel Ramos, el compañero vitoriano con quien fundé la productora. El objetivo era coger experiencia, lo hicimos con una sola cámara entre amigos e intentamos que tuviera un aspecto profesional. Le echamos muchas horas, al final llegó el verano y no lo pudimos acabar. Pero siempre hemos tenido claro querer dedicarnos a esto. Como no nos dejó mal sabor de boca, cogimos todos los errores y nos planteamos profesionalizarnos para crear la productora que somos ahora. Después, comenzamos a hacer “entrevistillas” para conseguir equipo. Éramos 5 personas, luego 7 oficiales y adquirimos más plantilla. Este año estamos renovando porque algunos han salido de Erasmus.


¿De qué se originó el nombre de la productora?

El nombre de Shyncrica es muy curioso porque llevábamos dos meses buscando una palabra que nos definiera. Después de darle muchísimas vueltas, hicimos una recolecta de las letras que más habíamos utilizado y salió “síncrica”, con “s-h-y” al principio. A parte de que nos gustó, lo dejamos así porque esa palabra no existía en Internet. Si pones “shyncrica” en Google, solo aparecemos nosotros. El objetivo era no nombrarnos algo relacionado con el cine como “Clacket”, porque Google encontraría millones de resultados.


Sara Mauleón: “Algunos dicen que ya está todo contado, creo que se debe saber cómo adoptar un tema y llevarlo a tu terreno”


¿Puedes hablarnos de Todo mi tiempo y si la revivirías?

“Todo mi tiempo” era un drama, mi proyecto-hijo. En cuanto a revivirla, le he dado muchas vueltas y he hablado al respecto con muchos amigos del sector audiovisual. Incluso directores con experiencia que me sacan más de 20 años tienen obras inacabadas que llaman “su proyecto”. Reescriben el guión varias veces y quizás a los cuatro años lo retoman. Tras estos dos cursos universitarios, sigo teniendo la carpeta de “Todo mi tiempo” con archivos, guiones y todo lo que se hizo. Sé que más adelante, cuando llegue el momento, se hará.


¿Qué tipo de cortos hacías antes de entrar a la Universidad?

Mi estilo siempre ha sido muy sensible respecto a los cinco sentidos. Me gusta contar historias de lo que sentimos las personas. He tirado más por estados de ánimo, el tacto, sonido y las miradas. El primer corto que rodé antes de comenzar “Todo mi tiempo” se llama “Siempre amanece”. Lo hice “por probar” con una actriz de la webserie. Trata de una chica que está de bajón porque no le encuentra sentido a nada. Hay una voz que le va contando cómo la vida tiene sentido y quiere encontrarse con ella. La protagonista pasa por tres estados de ánimo y todos están relacionados con las sensaciones. Me gusta más mostrar sentimientos que contar hechos. Una misma historia puede ser contada de mil maneras. Algunos dicen que ya está todo contado, yo creo que se debe saber cómo adoptar un tema y llevarlo a tu terreno personal.


Los objetivos de Shyncrica, ¿cuáles son?

Un objetivo de nuestra productora es que el espectador tenga una sonrisa y buen sabor de boca al final, aunque hagamos dramas. Que lo termine de ver sin pasarlo mal, que dé ganas de hacer cosas o motive. No queremos hacer sufrir, para eso ya están los telediarios. Aún somos solo proyecto de productora, planeamos estar registrados oficialmente de aquí a dos años para competir en el mercado. Queremos poder decir que hemos hecho proyectos por los que nos sentimos orgullosos y hemos crecido tanto personalmente como en el ámbito laboral.


¿Y cuáles son tus objetivos como parte de la productora?

Mi objetivo real es ser directora de cine, poder decir que he hecho una película. Shyncrica no produce cine, es una productora audiovisual. Pero me he dado cuenta que hacer una webserie me aporta personalmente incluso más que una película. Es algo que voy a disfrutar, me quiero dedicar a ello. Es una meta que está ahí y va cogiendo forma.


¿Cuál es tu rol en la compañía?

Mi trabajo es de preproducción, producción y posproducción. Me aseguro del funcionamiento en todos los proyectos y me encargo de una cosa u otra dependiendo de lo que hagamos. Mientras que Mikel Ramos se encarga de gestionar tanto el equipo humano y técnico como la distribución de trabajo y el tiempo que requerirá cada proyecto.


¿Habéis llegado a ganar premios o nominaciones?

Presentamos cortometrajes en los concursos Zinebi Express de 2013 e Invisible Express de 2014 como experimentos rápidos. Pero aún no estamos esperando premios, porque un año pasa rapidísimo. Acabamos de empezar y en cuanto saquemos la serie cuyo nombre no me está permitido revelar, nuestro proyecto gordo, vamos a mostrar de lo que somos capaces y nuestra filosofía. Después, nos plantearemos si presentar la serie a algún concurso.


Sara Mauleón: “Un equipo debe compartir objetivos e ilusiones”


¿En qué temáticas os especializáis?

En sí no tenemos ninguna temática central, hay que reconocer la fugacidad de un año, no da tiempo a nada. Nos gusta hacer cosas con color que transmitan vitalidad. La dinámica ha sido alegre hasta la fecha, aunque en un futuro puede que no usemos tanto color. La esencia va a ser siempre transmitir algo. Lo mejor de rodar comedias es el ambiente positivo, porque en un drama el actor se tiene que meter en el papel. Quieras o no, se mantendrá el sentimiento negativo aunque se corte la toma.


¿Quiénes suelen contrataros?

Estamos buscando nuevos contratantes, pero hasta la fecha hemos hecho anuncios para Gaman Magazine y el museo Artium. Nos ponemos en contacto con otros emprendedores para hacer anuncios dinámicos, como mostrando lo que se siente al leer una revista online. Por ejemplo, Artium no quería que asociáramos sus exposiciones a estar en silencio y aburridos. Es más fácil que en el futuro contacte gente si se siente atraída por el estilo.


¿Fue difícil encontrar más equipo humano?

Cuando no hay una compensación monetaria, puede parecer imposible a día de hoy. Dependiendo de cómo lo plantees, puede no haber nadie. Pero buscando gente en nuestro entorno cercano, encontramos más que en terrenos desconocidos. Los actores que cogimos tras el casting para la webserie han colaborado caritativamente. No sabría decir cuántas horas hemos sido capaces de echar y nadie ha ganado dinero. Se han implicado porque estaban ilusionados en el proyecto y han querido hacerlo. Un equipo debe compartir objetivos e ilusiones. Si les gusta hacer lo mismo que a ti, y sobre todo tienen paciencia, fijo que sale bien. Lo considero un modo de vida, cualquier emprendedor lo necesita.


Dentro del apartado técnico, ¿a qué le dais más importancia?

Cada parte en si es muy importante, porque puedes tener una fotografía impresionante pero escasear en el guión o viceversa. Se debe compensar una cosa, pero tampoco al completo. No se valora ni disfruta nada hasta cuando todo está equilibrado. En mi caso, valoro mucho más lo visual porque hablo con lo que veo. Me fijo mucho más en ello, pero el guión también cuenta. La luz es un elemento muy importante y el sonido también. Es increíble lo que puede llegar a cambiar una cosa, porque te puede parecer profesional y estar en YouTube. Pero la diferencia entre algo profesional puede estar exclusivamente en el audio, color y luz.


¿Cuál es el proceso a la hora de realizar un proyecto?

Depende del proyecto, porque cada persona del equipo tiene una función y nunca nos solapamos, el trabajo se divide. No escribí el guión para la serie en la que trabajamos actualmente porque no se me daba bien el humor. Así que fui ayudante de preproducción. Pero en proyectos más pequeños como un anuncio, se le asignará a quien mejor pueda trabajar dependiendo del estilo. Siempre buscamos que todo el equipo disfrute con lo que hace. Mikel marca unas fechas para ir desarrollándolo en fases. Cuando el guión está escrito y verificado, se pasa a la preproducción, casting, fecha de rodaje… Es un proceso en el que se divide en partes según el equipo humano y presupuesto.


¿Cuándo finaliza ese proceso?

Solo finalizamos un proyecto cuando estamos 100% satisfechos con ello, nunca dejamos nada a medias. Por ejemplo, alargamos un poco más el anuncio de Gaman porque al editarlo nos dimos cuenta que se podía mejorar. Así que grabamos una cosilla más, lo añadimos y el vídeo quedó efectivamente mejor. Si hacemos algo, nos aseguramos de que esté bien y transmita profesionalidad. Al fin y al cabo es lo que estamos buscando, porque hasta la fecha solo hemos utilizado Reflex. Son cámaras profesionales, pero una productora debe aspirar a más y renovar equipo. Incluso hubo gente preguntando si estaba grabado en 4K. Sorprende que esperaran más profesionalidad en el material, agrada que esté bien hecho el trabajo.


Sara Mauleón: “Estamos allanando el terreno para que, cuando queramos realizar un proyecto, podamos mostrar lo que hicimos”


¿En qué estáis trabajando actualmente?

Actualmente, estamos trabajando en una serie de humor cuya idea surgió en una reunión y mi función es sobre todo preproducción y producción. Gracias a esta serie, me he hecho aficionada al mundo del humor. Lo más curioso es que no tiene nada que ver con “Todo mi tiempo”. La serie define mucho nuestro estilo, lleva mucho más nuestra esencia que el resto de pequeñas producciones. Si son 10 capítulos de casi 15 minutos cada uno, sería como ver una película de seguido. De cara a la segunda temporada, se verá qué acuerdos se pueden hacer. La serie no es cerrada, queremos emitirla en otros sitios aunque siga siendo nuestra propiedad.


¿Cómo crees que afectará la serie a la productora?

Hasta que no saquemos la webserie, no vamos a poder darnos a conocer. Estamos allanando el terreno para que, cuando queramos realizar un proyecto, podamos mostrar lo que hicimos. Recién aparecimos, la productora no salió como Shyncrica en redes sociales hasta hace medio año. Como es nuestro primer proyecto gordo, es sensato pensar en cómo se presentará. Se le dará publicidad en la página web y Facebook de Shyncrica, en vez de abrir un nuevo canal en YouTube se subirá al de Shyncrica y al empezar la serie aparecerá el logo animado. Es decir, vamos a hacer nombre por estar siempre ahí. Pero lo que importa es el producto porque si alguien se interesa, mirará antes el producto que quién lo hizo.


¿Qué expectativas te causa la serie de cara al futuro?

Ya solo por los actores, familiares y gente que se ha involucrado con los espacios va a ser vista. En ese sentido va a gustar a todos los colaboradores, pero queremos que llegue a más público. Nuestra intención no es que se quede como unos capítulos que haya sueltos por la red, queremos algo más. A día de hoy es muy complicado porque siempre hay alguien subiendo algo a YouTube, haciendo competencia directa. Creemos y esperamos que podamos pasar la barrera y nos reconozcan, por la calidad que podamos tener o nuestro estilo diferente al resto. Hemos hecho algo que probablemente haya existido anteriormente, pero nuestra manera es nueva. De cara al futuro, sé que va a haber inconvenientes pero los vamos a superar.


Respecto a la serie, ¿crees que habrá algún personaje icónico?

Puede ser, todos los personajes principales tienen su importancia y esencia característica. Escribimos el guión como si fuesen personas de verdad con vida, sentimientos y forma de pensar. Lo dejamos muy claro antes de desarrollar el guión, nos contenta ver a los personajes en imágenes. Vemos que son humanos y no se sienten planos. Hay una protagonista y coprotagonista que al principio me hacían gracia solo por sus acciones y acabé cogiéndolas cariño. Una tiene un carácter más directo, pero luego descubres que también tiene sentimientos. Como anécdota, puedo contar que la protagonista tiene un papel bastante gracioso. Parece tener pocas luces y está estudiando Matemáticas. Irónicamente nadie había comenzado la Universidad cuando hicimos el casting.


¿Va a terminar en cliffhanger la primera temporada?

No puedo desvelarlo. Pero el objetivo es que cuando el espectador haya terminado de ver la primera temporada, se haya encariñado con los personajes. La segunda queremos que sea más y mejor, nadie se va a sentir decepcionado ni dirá que es otra serie.


¿Tenéis pensado realizar algo pequeño paralelo a la serie?

Como somos una productora, no podemos estar parados, siempre tenemos algo en mente. La segunda temporada de la serie se está empezando a escribir, pero debemos esperar a ver la recepción de la primera. Así que tenemos varios proyectos pequeños en mente y quizás alguno con más relevancia que también requeriría más tiempo. Debemos tener paciencia, pero este año queremos desarrollar un proyecto relacionado con un artista que contactó con nosotros. No puedo concretar mucho, porque aún estamos pensando qué hacer. Al no estar cerrados, podemos hacer cortometrajes, anuncios, series, performances, arte… Somos productora audiovisual y también productora a secas en ese aspecto, no descartamos teatro u otras cosas.


¿Y algún largometraje de cara al futuro?

Es complicado a día de hoy porque el cine no es rentable para nada. Es una inversión de dinero y horas que está al margen de lo que pueda suceder. Tras realizar una película, realmente no sabes qué éxito tendrás. Por eso el cine está como está, aunque sea independiente. Deberíamos hacer algo diferente y poco costoso como una antología.


Sara Mauleón: “Si se suma a todos los rodajes, se nota el tener menos dinero aunque tengamos que hacerlo”


¿Con cuánto presupuesto soléis trabajar?

Como estamos empezando, no vamos a pedir lo mismo que una productora con 10 años. Nuestro precio es más barato de lo que costaría realmente. Es algo con lo que contamos, es una inversión que a largo plazo se compensará si seguimos ilusionados. La serie la hemos hecho sin presupuesto fuera de lo que invertimos con nuestro primer proyecto sin ser productora, el anuncio de Artium. Con ese dinero compramos el equipo de audio y los primeros focos. Partimos con esa pequeña inversión y pagamos el maquillaje con el anuncio para una inmobiliaria. Pero como no daba para una serie que durase un año, hemos tenido que sacar de nuestro bolsillo para atrezo e indumentaria. Si se suma a todos los rodajes, se nota el tener menos dinero aunque tengamos que hacerlo. Aún así, merece la pena.


¿Cuál consideras que es vuestro peor trabajo a día de hoy?

El peor trabajo no sé, sinceramente, no creo que ninguno sea malo porque nos gusta mostrar y rever. Hasta tengo una carpeta que me gusta ojear llamada “Producciones hasta la fecha”. Lo más notable es que al empezar con “Qué ves” para Zinebi, aún no teníamos el equipo de audio y nos tuvieron que dejar una grabadora de entrevistas bastante simple. Como hacía viento, tuvimos que meterla en un estuche para que no se escuchara el ruido. La calidad no es tan buena por el equipo técnico, pero aún así estoy contenta y no me gusta taparlo. Es más, le tengo cariño por ello. Es como si en un tiempo tenemos cámaras más especializadas y grabamos una serie con calidad superior a la actual, se va a notar.


¿Otras experiencias anecdóticas en concursos?

Nada más comenzar con la productora, participamos en la edición 55 de Zinebi Express con el cortometraje “Qué ves”. Fue nuestro primer proyecto en equipo para ver qué tal funcionábamos. Nos resultó muy útil para conocer mejor nuestra forma de trabajar. Fue una experiencia por la que nos llevamos muy buen recuerdo porque de 46 cortos presentados, estábamos entre los 20 proyectados. Aunque no ganamos, nos hizo mucha ilusión ver nuestro corto en el teatro Campos Elíseos de Bilbao.


Sara Mauleón: “Me llamaban la chica fantasma porque nunca estaba o siempre estaba con un trípode en la mano”


¿Qué característica del trabajo audiovisual destacarías?

La mayor experiencia es el contrarreloj, porque el mundo audiovisual funciona así. Dispones de tres meses que se reducen a un día. Pero cuando tienes dos días para un concurso, debes pensar y ejecutar rápido. En Zinebi dormimos muy pocas horas y tuve que editar de “gaupasa”. En cuanto a Invisible Express, coincidió con fechas de comenzar de nuevo metafóricamente tras el verano y así seguir con el resto. Aprendimos mucho y utilizamos imágenes recurso de todo lo que grabamos juntos y yo por mi cuenta. Tengo una biblioteca con más de un terabyte en imágenes. Para “Diario de un sátiro”, hice un ejercicio de memoria al utilizar imágenes recurso que encajaran. Me obligó a mí misma a refrescar la memoria y funcionó.


Para finalizar, ¿cómo ha cambiado tu modelo de vida?


Me llamaban “la chica fantasma” porque nunca estaba o siempre estaba con un trípode en la mano. Empezamos con una cámara y una grabadora que nos dejaron para Zinebi. Ahora tenemos el equipo de audio, iluminación, maquillaje y recursos. Es como una evolución constante que nunca se detiene. Mi habitación es como una oficina con dos pizarras y un calendario. Soy capaz de hacer cinco llamadas al día. Es un modo de vida.

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