domingo, 14 de diciembre de 2014

Entrevista a Iván Miñambres de Uniko: "Me suspendieron por ir a Berlinale"

Iván Miñambres es el cofundador de la productora audiovisual vasca Uniko junto a Iñigo Gómez. Su apuesta por los vídeos para Internet, antes de ser la moda, le permitió sobrevivir y establecer su lema de “servicios únicos para clientes únicos”. De esa manera, invierten para crear cortometrajes de animación como el ganador del Goya en 2012 “Birdboy”, el recién estrenado “Sangre de unicornio” y el largometraje “Psiconautas”



¿Cómo se fundó la productora?

Yo trabajaba como jefe de departamento en una empresa audiovisual vasca por cuenta ajena con Iñigo Gómez, mi socio. Elaborábamos para grandes marcas, un poco hastiados del tipo de trabajo y clientes. Así que decidimos ir por nuestra cuenta, ya que tenía una pequeña experiencia laboral trabajando tres meses en Suecia. Decidimos crear la empresa Uniko, nuestra aventura personal. El 13 de mayo de 2009, al final de la copa Athletic-Barça que perdió 4-1, hicimos las escrituras y a partir de ahí comenzamos a hacer pequeños trabajitos. Al de poco tiempo ganamos el premio Ekin al mejor proyecto emprendedor de Bilbao entre otros. Por lo que empezamos a hacer una red de clientes y fue todo rodado con Pedro Rivero. Cada día, más gente contacta con nosotros para propuestas y anuncios. Nosotros producimos contenido que puede ser distribuido por Internet, un dispositivo móvil o televisión. Yo me encargo de la parte más visible y comercial mientras que Iñigo de la parte técnica.


¿Cuál es el premio más influyente de la compañía?

El primero, Ekin Bilbao, por la entidad que promueve el aprendizaje y empleo. Lo patrocinaba Euskaltel y la idea era vender Bilbao a través de algo creativo. Soy muy partidario del trabajo y los clientes en red, esto es lo que nos estacionó en Internet. Permite referencias y correr la voz de la forma más sencilla. Al ser una WebTV, nos pusimos en contacto con todas las nuevas empresas que estaban surgiendo en Bilbao. No fue esencial para seguir adelante, pero sí importante para el contacto. Esa pequeña red inicial de contactos sigue extendiéndose. También creo que el Goya, porque es el más conocido a nivel de notoriedad y mitología. Pero al fin y al cabo no es nada más que eso, una satisfacción de cumplir un sueño.


Iván Miñambres: “Servicios únicos a clientes únicos”


¿De qué se originó el nombre?

El nombre legal es UniKo Estudio Creativo S.L., pero la marca comercial es Uniko a secas. Como el objetivo era “ofrecer servicios únicos a clientes únicos”, de ahí proviene el nombre. Éramos únicos porque en 2009 no estaban muy desarrollados los negocios de vídeos para Internet. El principal cliente de las productoras vascas era EITB. Nosotros apostamos por otro tipo de productos que no se estaban haciendo en aquel entonces. Ni siquiera existían las tarifas de datos para los móviles. Apostar por algo así nos permitió sobrevivir en aquel momento. Al principio costaba por el dinero, porque dejamos un trabajo fijo.


¿Cómo se distribuye vuestra filmografía?

Tenemos dos líneas para nuestros proyectos: servicios a clientes, como publicidad, y proyectos propios. Por mi cuenta trabajé en “La crisis carnívora” antes de fundar Uniko. Tras la fundación realizamos los cortometrajes animados “Birdboy”, “Sangre de unicornio” y actualmente “Viaje a pies”. Como largometraje solo “Psiconautas” y en cortos de ficción “Defecto” y “Decisiones”, que se publicará la semana que viene en Internet. Lo que nos da de comer son los servicios a empresas, pero nos posiciona lo otro. Aunque Psiconautas se haya vuelto rentable en la actualidad, porque cobramos al trabajar en ello, “Sangre de unicornio” fue una apuesta cuyo éxito no pudimos asegurar.


Iván Miñambres: “Hacemos productos sin dejarnos la vida en ellos”


¿En qué temáticas os especializáis?

Los proyectos propios han contado con la inspiración de Pedro Rivero por amistad, talento y siempre estar ahí. Eso sí, como sepa que le comparamos con Miyazaki, se le va a subir a la cabeza. En cuanto a los de servicios, tenemos cierta impronta. Algunos clientes reconocen nuestro estilo. Pero no pueden describirlo. Nuestros contratantes son de todo: empresas grandes y pequeñas, medianas, de todos los sectores, ONGs, ayuntamientos…


¿Cuál es el proceso a la hora de realizar Psiconautas?

Tan solo la animación de “Psiconautas”, sin contar storyboard y todos los procesos previos, es trabajo de un año. Posproducción es también costoso, cuestión de meses. Son 20 sueldos al mes que se deben pagar. Es una producción coruñés y vasca. Nos distribuimos en grupos de trabajo: tras el guión y story por parte de Alberto Vázquez y Pedro Rivero, aquí se hizo un proceso de animática con voces de referencia. Después, se pasó a Galicia para la animación y así se trabaja paralelamente en fondos y personajes. Por último, se devuelve aquí y se da la forma final al plano.


¿Y en el resto de proyectos?

A nivel de proyectos propios hacemos montaje y posproducción en especial. En cuanto a clientes, al final se reduce a que lo hagamos rápido y lo más rentable posible. El concepto está en tener la capacidad para ser lo suficientemente productivos y versátiles. Así podemos hacer productos sin dejar la vida en ellos. Damos con la idea más eficaz para conseguir los objetivos y la mezclamos con la viabilidad. En cuanto al presupuesto, ¿cuánto te puede costar un coche? Hacemos desde conversiones de formatos por 60€ hasta cantidades bastante grandes, decenas de miles de euros.


Sobre vuestro corto actual, ¿puedes hablarnos de Viaje a pies?

Es un cortometraje de animación con estética afrancesada, que se parece a Psiconautas pero en realidad no tiene nada que ver, tiene más texturas que Birdboy. Está dirigido por Khris Cembe, quien nos presentó el guión y nos gustó la idea. Es para adultos, para variar, y muy diferente a lo que habíamos hecho. El potencial de Khris a nivel de ilustrador es brutal. Si todo va bien, se terminará en febrero.


¿Cuál consideras que es vuestro mejor trabajo?

Psiconautas está resultando brutal, para mí sería espectacular si se lograse distribuir como merece. Podría poner a España en el mapa en cuanto a animación independiente. Creo que es una peli de Óscar, si tiene la posibilidad de ser distribuida adecuadamente. Encima, este tipo de libertad creativa es casi imposible en la actualidad. Normalmente, el productor está entre el equipo técnico solo por los números. Yo quiero que sea de lo mejor que se pueda hacer en animación española. También trabajamos en una comedia de acción real llamada “Bendita calamidad” por Gaizka Urresti, el Goya mejor cortometraje de ficción en 2013.


¿Y vuestro peor?

Al final, la publicidad es una de esas cosas en las que no tenemos el control creativo. Debemos ceñirnos al guión y acercarnos lo más que podamos a la idea del contratante. En ese sentido somos meros ejecutores que podemos dar nuestra valoración, pero la parte creativa está marcada. Entonces hay días que algunos spots no nos gustan.


Iván Miñambres: “Este tipo de libertad creativa es casi imposible en la actualidad”


¿Valoráis el doblaje?

Sí, porque Psiconautas iba a estar hecho a la americana en cuanto a doblar antes de animar, para que tanto el doblador como animador puedan interpretar. Somos partidarios y sabemos que en España no se hace así. No pudimos hacerlo originalmente en inglés por falta de plata. El lip sync está en inglés para doblarlo en Los Ángeles si nos llega el presupuesto. Queremos potenciarlo a nivel de distribución, aunque seamos partidarios de hacerlo antes. Aquí no tenemos mucho mercado en castellano, menos en Estados Unidos.


¿Qué tipo de gente contratáis?

La semana pasada contratamos a Elbire Rico, para seis meses mínimo, quien estudió Audiovisuales y Publicidad en la UPV. Estuvo haciendo prácticas, por lo que tenía experiencia. La cogimos por su actitud y lo que había hecho anteriormente. Recibimos de 80 a 100 currículums y no he leído ninguno más allá de si tenían demo reel. A mí no me importa si han estudiado Secundaria, Universidad o FP. Si hacen unos vídeos de puta madre y, en el caso de Elbire, es el tipo de productor o editor que estamos buscando, nos da igual. Cualquier empresa en el sector creativo debería hacer esto. Hay que hacer currículum porque todo suma pero, aunque sea todo muy bonito, hay que demostrarlo.


¿Qué tipo de actitud buscáis en concreto?

Una persona me dijo hace poco que “si no tenía trabajo, no tenía la oportunidad de hacer vídeos”. Hoy en día todos tenemos un ordenador, no necesitamos clientes o contratantes. Un fotógrafo solo necesita cámara para hacer fotos. Se empieza desde cero, joven, para poder tener ese proceso. Puedo sonar muy cruel por lo de ignorar el currículum pero, aunque hayan estudiado, no les necesito si no tienen experiencia. No sé a ciencia cierta, pero el resto de empresas demuestran actuar así.


Iván Miñambres: “Aquí no tenemos mucho mercado en castellano, menos en Estados Unidos”


¿Vuestro modelo de contratación refleja tu experiencia laboral?

Estudié un grado superior en Erandio y tuve la suerte de encontrar curro al día siguiente. Anteriormente a eso hice algo cutre, pero tenía algo que enseñar. Claro, si a nivel técnico son prácticamente iguales, tiraré por quien tiene carrera. Pero lo más importante es la actitud, para ver como se defiende, y qué persona es.


¿Cuál es la relación entre Uniko y Dale Al Play?

Como directores de Uniko, Iñigo Gómez y yo decidimos impulsar el concurso de cortos Cine Express de Portugalete. Creamos una asociación para hacerlo viable, porque no queríamos mezclar la productora con el festival. De hecho, la primera edición no se hizo con Uniko, así que creamos Dale Al Play. El festival ya existía antes, lo organizaba el Ayuntamiento y nos podíamos permitir realizarlo a nivel de empresa. Las proyecciones que se hacen en el aula joven también se representan como Dale Al Play. La línea es muy fina porque prácticamente somos la misma gente.


¿Cuál fue vuestra motivación para crear Cine Express?

Creíamos que, en Portugalete, las actividades culturales estaban muy cerradas a los culturetas. El público general no está acostumbrado a entrar en un museo, solo ese tipo de gente participaba. Queríamos mezclar ese interés por la cultura con diversión, consumiendo y haciendo. Cuando el concurso termina, nos suelen felicitar por la experiencia y el formato. El éxito está en que se reduce a un festival de cortos sin seriedad, lúdico y con ambiente festivo. Demostramos que se puede quedar en cuadrilla durante un día de ocio haciendo cultura. Lo propusimos al Ayuntamiento y les gustó, así que nos lo encargaron todos los años.


En el concurso, ¿qué valoráis más de los participantes?

Para hacer cortometrajes bien hechos, que vayan a un concurso de cortos al uso. No pretendemos que en una tarde salga un corto de puta madre. Queremos poner en valor que la gente sea creativa en 10 horas, no profesional. Es un buen termómetro para ver quién podría trabajar con nosotros mediante un buen producto. Siempre hay un grupo que no presenta porque querían hacer algo tremendamente grande para 10 horas. Ponen excusas de que les falta tiempo, pero en realidad no saben organizarse. Los participantes valoran que todo sea en el día y se entreguen los premios. Échate un ojo a los que ganaron en Cine Express, siempre son premisas conscientes de ser grabadas en una tarde. Para pretensiones tremendistas, los de tiempo limitado no deberían valer.


¿Premiáis con igualdad las comedias y los dramas?

Cada jurado tendrá su percepción, pero me imagino que será como la gastronomía. Las comedias o los gores deben ser como los pinchos, me debo acordar de ellos frente a la gran magnitud de productos que observamos diariamente. “Sangre de unicornio” te puede gustar o no, pero llama la atención. Hay que destacar en ese mar de contenidos.


¿Cuál es el mejor y el peor corto presentado en Cine Express?

El primer premio de este año es de los que más me ha gustado. El peor no sabría decir, porque son 30 por año y ya llevamos 6, de 180 cortos no podría especificar. Los que son malos, no son “malos de obra maestra”. Aunque hay unos chavales que hicieron con 13 y 14 años una cosa a las 7 de la tarde. Se preocupaban más por los créditos y se juntaron por hacer algo audiovisual. El corto era malo, pero les aplaudieron a rabiar por haberse juntado una tarde del sábado para hacer algo. Van a ser directores de cine sí o sí. Además, cada año presentan cosas mejores y están súper motivados.


Iván Miñambres: “Para hacer cortometrajes bien hechos, que vayan a un concurso de cortos al uso”


¿Cómo compararías Uniko con otro estudio de animación?

No estamos para compararnos con nadie. Nos gusta hacer audiovisuales, nos apasiona trabajar en ello y realizamos proyectos que nos gustan para poder comer. La animación hoy en día es rentable a nivel de negocio porque tiene más recorrido internacional que la ficción. Hemos tenido buen filin trabajando con Alberto Vázquez, tiene mucha visión.


¿Y cómo lo compararías con el resto de producciones?

El cortometraje tiene una libertad creativa que un largo no te permite, por su potente inversión. No puedes arriesgarte a hacer algo sin confianza ni estar asegurado que será comercial, aunque luego fracase. Estamos haciendo algo que no va a una audiencia generalista, porque no es 3D ni tiene rasgos de cartoon o Flash. Es un producto mucho más artesano con una libertad que ningún director tiene en España. Es verdad que en términos de rentabilidad va a tener recorrido por festivales, pero no de taquilla al uso. Por ejemplo, “Sangre de unicornio” tiene un diseño de personajes muy infantil y naive. Pero basta con ver cinco segundos para saber que no es precisamente algo ñoño, aunque no vayamos al chiste fácil.


¿Consideras que vuestro público objetivo está en España?

En España no hay mucha tradición de ver animación para adultos, quitando “Los Simpson” y “South Park”. Cada vez hay más, pero es difícil vender animación que no sea para niños en un mercado internacional. A nivel comercial sabemos que lo infantil es más rentable, pero preferimos arriesgarnos con trasfondos para adultos. Al final, todo es educar al público.


Iván Miñambres: “Me gusta que te puedas escapar de todo lo real y hacer cualquier cosa que te permita”


¿Quiénes son tus influencias en el mundo de la animación?

Miyazaki a nivel de imagenería y crear universos propios. Me gusta que te puedas escapar de todo lo real y hacer cualquier cosa que te permita. Miyazaki es maestro en crear cosas diferentes. Luego proyectos en concreto como la basada en el cómic “Persépolis”, el cortometraje “Astigmatismo” y la serie “Padre de familia” me tiene loco, en su momento me llamó la atención. “Los Simpson” fue la bomba y completamente transgresor. “Futurama” y “Hora de Aventuras” también me gustan.


¿Cuáles serían otros representantes españoles de animación?

Jo, es que en España no se hace animación. Se promueven muchos proyectos, pero se hacen en otros países. Hay pequeñas productoras como ésta en Galicia y Valencia tiene la Escuela de Animación 3D PrimerFrame. Hay muchos ilustradores gallegos buenos como Emma Ríos. A nivel de stop-motion, el año que viene saldrá SAM con “Pos Eso”.


El futuro de la animación española, ¿cómo lo ves?

El año que viene va a ser para presentar proyectos. Sobre todo “Viaje a pies” y “Psiconautas”. Por lo tanto, este año ha sido de currar en la sombra. Esperamos estar al menos nominados al Goya por visibilidad. A nivel de mercado, soy positivo y espero tener estabilidad con clientes gordos. Así planificamos con un año de vista y preveo que será bueno si gusta lo que hacemos. Los proyectos futuros tienen un acabado e historia cojonuda. Creo que será uno de los mejores años para Uniko. Si todo va bien, nos gustaría hacer series de animación en Internet.


¿Qué es lo que más te preocupa al respecto?

Me da pena, porque todas las producciones se están estrenando fuera por tema de presupuesto. Cuesta mucho encontrar animadores españoles fuera del 3D. Los que saben hacer animación tradicional están trabajando en el extranjero para series. Me preocupa el “iba a hacer un buen proyecto y he tenido que irme fuera”.


¿Cómo solucionarías toda esta emigración de artistas?


Creo que las Universidades deberían contactar con los estudios. Como anécdota, era universitario cuando comenzamos con Uniko. Es cuando gané en Berlinale y no pude ir a clase por recogerlo en Madrid. Mi profesora de Montaje y Posproducción tuvo que suspenderme por no haber acudido a clase. No terminé la carrera de Comunicación Audiovisual por eso. Está muy bien aprender la teoría, pero es más fundamental los contactos con las empresas. Al final, el interés por aprender hay que llevarlo fuera de los estudios. Se debería valorar más el talento que tenemos aquí, a los universitarios habría que valorarlos más para que no se fueran.

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