domingo, 28 de abril de 2013

Themir Jaquer Escaliabur (con enlaces chistosos)

*Este artículo está rescatado del antiguo blog "Ese Tipo De Ahí" para evitar que caiga en el olvido. Fue escrito por Epic Gamer en 2011.

Esto es una copia del prólogo y el primer capítulo de "Themir Jaquer Escaliabur", publicado por Epic.
Me limité a poner anotaciones, si os molestan podéis ver el original haciendo clic en el título (línea anterior).
Prólogo
En un país plagado de incertidumbre, habita un mal, un mal al que nadie puede enfrentarse, un mal que gobierna mediante el miedo y la desesperación, ese mal tiene un nombre, su nombre es Ground. En este país nadie está a salvo, innumerables criaturas al servicio de Ground infestan las calles con el propósito de hacer cumplir su mandato mediante la corrupción y el crimen pero, un día cualquiera, cuando todos habían perdido la esperanza, un chico se alzó para traer la paz una vez más, esta es la historia de ese chico, es la historia de Tom.
Capítulo 1: El comienzo
Un simple día, en una casa casi en ruinas, convivía una familia de dos personas, una madre llamada Carlota y su hijo, de 15 años, llamado Tom. Su madre, era ama de casa y su fallecido padre, que se fue de viaje, era un gran guerrero. El padre de Tom se fue a acabar con el mal, pero murió en uno de sus viajes, lo único que tienen de él es su espada mágica, la Themir Jaquer Escaliabur.
La familia casi no tenía dinero, vivían en una pobreza total, se alimentaban mediante la comida que la madre, muy poco frecuente, conseguía robar. Aunque la familia no tenía una vida sencilla, ellos eran felices, lo único que les hacía falta era el amor mutuo que se tenían, el amor de una madre por su hijo y el amor de un hijo por su madre.
Un día, unos horribles hombres lagarto llegaron a pueblo Saruntoba, el pueblo donde Tom y su madre vivían. Tuvieron la mala suerte de que los hombres lagarto entraran en la casa aunque, la madre de Tom, consiguió esconder a su hijo en un pequeño armario camuflado con la pared antes de que los monstruos entraran. Desde ese armario, Tom podía ver con seguridad como esos monstruos mataban a su madre a través de la grieta que unía la pared con la puerta del armario.
El primer lagarto en entrar rajó el estómago de la mujer con unas garras que los hombres lagarto poseían por naturaleza, el segundo le arrancó una pierna mientras que el tercero consiguió arrancarle la cabeza. Tom, horrorizado por lo que estaba viendo, observó con lagrimas en los ojos como uno a uno devoraban lo que quedaba de su madre hasta que llegó a un punto de no poder más y se desmalló.
Cuando se despertó y salió de su escondrijo, vio que esos ``animales´´ no habían dejado nada de su madre muerta, se habían comido hasta los huesos. Tom estaba traumatizado, no conseguía mostrar sentimiento alguno. Al salir, pudo ver lo que quedaba del pueblo, nada más que cadáveres y casas ardiendo. Tom se llenó de ira, no podía soportar ver tanto sufrimiento, él quería venganza, no solo por su madre, sino también por todas esas personas con familia a las que esos monstruos les habían arrebatado sus vidas.
Con fuego en los ojos, Tom entró dentro, abrió la puerta de un segundo armario y contempló la espada de su padre, a los dos segundos de verla, empezó a brillar y cuando la empuño, un potente haz de luz empezó a salir de ella, el cual, se podía divisar en todo el país y dijo:
­­­-Con esta espada librare a mi pueblo de esos villanos.
Y corrió a toda velocidad a encontrar a los monstruos.
*****
Mientras tanto, en Spíritum Oppidum, un sirviente de Ground se dirigía a informar.
-Amo Ground, amo Ground, hemos divisado la Themir Jaquer Escaliabur.- dijo el sirviente.
-La Themir Jaquer Escaliabur, perfecto, con esa espada podré encontrar y destruir a esos rebeldes que intentan darme caza y nadie más se opondría a mi voluntad. Rápido, enviad a mi nuevo soldado, el Esquerwork.
*****
Tom Buscó por todas partes sin descanso, busco debajo de cada roca, dentro de cada resto de casa con la esperanza de encontrarles. Cuando Tom estaba a las afueras del pueblo, encontró a los monstruos intentando quemar una granja con sus dueños dentro.
Nuestro héroe sacó la espada de la vaina que mantenía guardado su poder y, entonces, esta irradió un tremendo fulgor que alertó a los monstruos. Estos rugieron al ver a Tom y, este, frunció el ceño mientras caminaba hacia ellos. Unos de los monstruos, al ver que no se inmutaba, rugió y se abalanzó sobre él. Tom agitó la espada justo después de que el lagarto saltara hacia él, lo que provocó que le cortara la cabeza y le apartara de su camino.
Estos seres, al ver que su compañero había muerto y de que el muchacho no se había inmutado, miraron al interior de los ojos de Tom y vieron una ira que provocó que empezaran a huir. Tom apuntó con la espada a uno de los lagartos y de la espada salió un haz de luz dorado que lo atravesó. Cuando Tom quiso hacer lo mismo con el otro, el haz de luz fue tan fuerte e intenso en esa ocasión que provocó que Tom se deslumbrara y que solo le partiera un brazo al hombre lagarto.
Cuando Tom abrió los ojos vio que el hombre lagarto había enloquecido y se dirigía hacia él. Al intentar hacer el rayo de nuevo, comprobó que el poder de la espada había desaparecido. El lagarto consiguió dañar a Tom, pero lo único que consiguió fue arañar el ojo derecho de Tom, él, a su vez, cuando la espada recobró su poder, se puso a espaldas de las del lagarto, lo apuñaló y lo mató.
Tom le sacó la espada y se dirigió a socorrer el auxilio de los granjeros, no tardó mucho en sacarlos del establo en llamas en el que se encontraban. Eran dos personas muy corpulentas, la mujer era de pelo grueso, largo y pelirrojo, el hombre, en cambio, era semi calvo y castaño, los dos con monos de granjeros.
-¿Os encontráis bien?- preguntó Tom.
-Oh, muchas gracias, vos sois un joven muy valiente- contestó el granjero.
-No tiene importancia.
-Venid, nuestra casa está detrás de lo que queda de nuestro establo, os curare la herida que tenéis en vuestro ojo- dijo la granjera agradecida.
 Tom se sintió aliviado, no solo por haber vengado a su madre y al pueblo, sino también porque había salvado a los granjeros. Cuando volvía a su casa, con una venda en su ojo, Tom tuvo la idea de hacerse guerrero como su padre, pero cuando entró en su casa se dio cuenta de que combatió muy bien, pero que necesitaba entrenamiento, todavía no controlaba el enorme poder que poseía esa poderosa espada.
Tom se sentó en una esquina y se puso a pensar, contemplo su casa mientras pensaba, la chimenea, el montón de paja donde dormía, todo estaba en silencio sin su madre. Tom se apenó pero volvió al tema que le preocupaba.
-¿Quién podría ayudarme a manejar esta espada?- dijo Tom mentalmente.
Pensó y pensó pero no se le ocurría a nadie. Cuando se acostó para dormir, se acordó del viejo guerrero que ayudaba a su padre a entrenar y que le entregó la espada al morir su padre, el cual, nunca había llegado a conocer, pues se marchó al tener él un año. Así que, decidió ir a visitar al anciano y pedirle que le ayudara.
Tom cogió todo lo que tenía y la poca comida y agua que poseía. Antes de partir, cogió un fragmento de espejo en el que se podía ver reflejado y se quito la venda que tenía en el ojo. Se le quedó una cicatriz en el ojo que llegaba desde la mitad de la frente hasta el pómulo, su pelo largo y castaño le tapaba la frente y sus ojos eran tan verdes como la hierba en primavera. Una vez se vio el ojo y que no había riesgo de infección, partió a ciudad Vexillum.
-Para llegar a ciudad Vexillum hay que pasar por el monte Petrosa.- dijo él.
Cuando nuestro héroe atravesaba el monte, por el estrecho camino que poseía, oyó unos caballos y miró hacia atrás, un carromato a toda velocidad se aproximaba hacia Tom. Este esquivó al carro gracias a que este, a su vez, también intentó esquivarle, pero, el lateral del carro golpeó la pared de la montaña y empezaron a caer rocas detrás de él. Tom corrió lo más que pudo pero no llegó antes de que las rocas bloquearan el camino.
-Valla tendré que ir por el camino largo, haber... el otro camino es por el bosque Tenebris.-
Cuando estaba a punto de entrar en el bosque, el miedo le invadió todo el cuerpo, casi estaba a punto de echar a correr, pero entonces pensó:
-Mi padre nunca se hubiera echado atrás, seguiré sus pasos pase lo que pase.
Así que entró en el bosque hacia ciudad Vexillum.

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