martes, 25 de octubre de 2011

Las aventuras de Barfman y Jalapeño #2-El atentado de Al Qachofa

*Atención, señores pasajeros, ya hemos llegado a la mitad del vuelo. Pero tomaremos una ruta más larga para evitar sobrevolar una zona dominada por el grupo terrorista Al Qachofa. Gracias por comprender.*
Jooooooo. Bueno, así tendré tiempo de seguir escribiendo mis memorias en esta servilleta de papel.
-Hijo mío, tu historia es muy interesante, la he estado escuchando desde el principio y me está haciendo más llevadero el viaje.
Era una adorable anciana llamada July.
-Me alegra mucho, señora. Pero no se moleste en darme ninguna propina, lo hice por puro placer. Aunque si insiste...
-Qué joven más tierno. Me recuerdas a mi nieto Hal A. Peño, al cual voy a visitar. Solo que tú eres más feo.
(Mi tumor empezó a hablar con su voz de gangster) No te fíes de ella, Decorte. Recuerda lo que te pasó cuando te fiaste de esa necrófilica.
A lo que le respondí:
-No, Tumor, no discutamos aquí, iremos al baño.
-JULY: ¿Cómo que vayamos al baño? Si te estoy molestando dímelo, pero no me insultes, cabestro.
Me fuí al baño ignorando a la vieja pedorra y tropezándome con todo lo habido y por haber en el avión. Tuve que esperar a un ciego que no podía salir de la cabina del baño antes de entrar. Así qeu en cuanto pude me encerré y me puse a cagar.
-TUMOR: No habíamos venido a eso.
-ALEX: Espera, que tengo que soltar un tordo del tamaño de un bebé rinoceronte.
T: Pues rápido, de momento solo me oyes tú porque en realidad no hablo, me comunico con el pensamiento por nuestras venas. Pero pronto desarrollaré una boca y podré hablar y morderte si dices algo que no me gusta.
DECORTE: Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
T: ¿Podrías ser menos visual? Me estás estomagando.
D: Lo dice el montón de carne inflamada y podrida que parece un dibieso. Uuuuuuuuh.
T: ¡Basta, me largo! Mierda, cerraste la puerta de pestillo.
D: Sí, ''mierda' jejejejejeje.
T: Bah, eres asqueroso.
D: Dohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah. Prrrrrrrrrrrrrrrr. ¡OH NO!
T: (con voz de taparse la nariz) ¿Qué?
D: Ahora me sale líquido.
T: Mira cómo me preocupo...
D: Pero la cisterna ha llegado a su límite.
T: ¿Qué?
*Señores pasajeros, abróchense los cinturones. Las fuerzas terroristas de Al Qachofa nos están atacando, por lo que es posible que el avión de vueltas de campana.*
D&T: ¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE?
T: ¡Rápido, por lo que más quieras, tira de la cadena!
D: ¡No puedo, se ha atascado!
(El avión se movió como si habría pasado por encima de un bache)
T: Rápido!!!!!!!!!!!!!!
D: ¡Vaya! Éstas turbulencias han hecho que arranque la manivela de la cisterna jejeje. No es gracioso? ^_^
T: Te voy a matar como no salgamos de la cabina.
D: Espera, acércame el papel higiénico.
Del rollo de cartón colgaba una pequeña tira de papel, como si estubiese vacilando a nuestros protagonistas.
T: No... puede... ser.
D: Bueno, algo podré aprovechar.
(Un bache hizo que de la cisterna se derramara ''aguachurri''.)
T: DIOS.
D: Tranquilo, tan solo es agua.
T: Agua con mierda, no te jode!
D: ¡Bah, estoy sucio!
T: Pues aquí no hay duchas, así que tendrás que aguantar hasta que aterricemos. ¡Si es que aterrizamos!
D: Bueno, al menos sé optimista: a ti no te van a ahcer nada los negritos.
T: Marroquíes, inculto!
(El avión comenzó a dar vueltas de campana seguidas y la cabina se convirtió en una lavadora putrefacta.
T: Pero tío, ¿qué comes para excrementar así?
D: Pues pepinos fritos con mermelada de bacalao y nocilla.
T: ¡Serás cerdo!

De repente, el avión se paró como sspendido en el aire. Los pasajeros se asomaron por als ventanillas y vieron que el avión estaba posado sobre un enorme dirigible con un dibujo del líder de Al Qachofa, el terrible islamista Asuma Vil Ladilla.
La inocente July habló con el pasajero de al lado, un tipo de tez muy pálida, frondoso bigote, anteojos de concha y sombrero llamado Pintu.

JULY: Yo conozco la cara que está pintada en el dirigible. Es la de un señor muy malo que mataba gente. Pero en las noticias dijeron que lo mataron en un tiroteo y tiraron su cadáver al mar.

Comenzaron a soldar la entrada del avión y salieron unos musulmanes chillando en su lengua y apuntando a la gente con sus armas. Cuando lograron que todo el mundo se agacharase en el corredor principal, el que estaba de guardia en la puerta hizo un jesto con la puerta para que el líder entrase. Resonaron las pisadas. Debía medir tres metros de altura, porque cada paso retumbaba como una estampida de elefantes. Cuando su enorme silueta se recortó entre el humo que salía de la entrada tras la soldadura, la gente se quedó mirándolo fíjamente con la boca y los ojos abiertos como platos. Entonces una voz metálica dijo con una serenidad infinita:
-Dónde está Barfman.

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